A pesar de que el Estado peruano ha masificado la inversión en salud mental, muchos expertos persisten en los problemas de implementación de programas, la falta de atención y cobertura en centros psicológicos y psiquiátricos nacionales y privados.
En el Perú, los casos de depresión y ansiedad siguen creciendo mientras el sistema público no se abastece y enfrenta problemas para hacerle frente a la creciente demanda de atención psicológica y psiquiátrica, No obstante, el estado aumentó la asignación de presupuesto para salud mental en el Perú. Sin embargo, los expertos en el caso advierten que existen dificultades en la implementación y el acceso de manera oportuna a estos servicios especializados.
A raíz de la pandemia ocurrida en el año 2019, la salud mental ha cobrado mayor visibilidad en el Perú. Existen muchos factores como el desempleo, la presión académica, el impacto de las redes sociales, entre otros que han contribuido en el incremento de trastornos de ansiedad y depresión.
Según la doctora Medina, existe hoy en día una demanda más alta de atención psiquiátrica y psicológica, en comparación con años anteriores. Debido a que muchas personas buscan ayuda cuando los síntomas ya impactan en su vida diaria, sus relaciones personales y su rendimiento académico o laboral. “La demanda de atención en salud mental ha crecido más rápido que la capacidad del sistema público”, indicó la especialista.
Presupuesto y diferencias en la atención pública
Según el Programa Presupuestal de Salud Mental 2025 del Ministerio de Salud del Perú, se asignaron más de S/ 715 millones para acciones vinculadas con la salud mental durante todo el presente año. Sin embargo, se siguen presentando problemas en la ejecución de acciones vinculadas al trastorno de ansiedad y depresión. En ese sentido, el informe muestra bajos alcances presupuestales durante el primer trimestre del año 2025 a nivel nacional.
El documento detalla diferencias entre los objetivos programados y el número de personas atendidas en centros de salud mental comunitario, una circunstancia que los expertos ven como alarmante ante el incremento continuo de la demanda de atención psiquiátrica y psicológica. Frente a esta situación, el informe señala que la supervisión, el monitoreo y el control de programa han mostrado un progreso inferior al previsto en los primeros tres meses del año.
Por otro lado, la Dra. Samantha Medina, psiquiatra del Centro de Salud, sostiene que la inversión pública tiene un progreso significativo, pero la misma no garantiza una mejora inmediata en la atención de salud mental en el Perú. “No basta con aumentar el presupuesto. También, se necesita mejorar la capacidad de ejecución, contratar especialistas y fortalecer la atención comunitaria”, señaló. Asimismo, explica el reto que presenta la gestión pública en garantizar una atención temprana que permita prevenir casos de ansiedad mediante el adecuado diagnóstico en centros comunitarios. “El desafío no es solo incrementar el presupuesto, sino garantizar que se ejecute de forma eficiente, sostenible y claro seguir fortaleciendo el primer nivel de atención: Los centros de salud mental comunitarios, cuyo objetivo principal es la prevención, porque si nosotros detectamos un trastorno de forma oportuna, vamos ahorrar en tratamiento farmacológico, en contratar un mayor recurso humano y en reinsertar a esa persona a la sociedad”, indicó.

Creciente demanda en casos de salud mental
La salud mental en el Perú esta atravesando una crisis frente al aumento de casos de ansiedad y depresión. En ese contexto, estos problemas se han convertido en una de las mayores inquietudes para la gestión pública, provocando una mayor presión frente a los servicios de atención en los hospitales y centros comunitarios del país.
De acuerdo con el Ministerio de Salud (MINSA), “2 de cada 10 personas (20%) padecen de algún trastorno mental; de 6.5 millones con problemas de salud mental, como la ansiedad y depresión, aproximadamente 5,2 millones no reciben atención (4), una información que rescata Tafur en su artículo académico La Reforma de Salud Mental en el Perú, una actualización en el Contexto Pandémico.
Desde la perspectiva clínica, la doctora Medina alertó que muchos pacientes llegan con cuadros de ansiedad asociados a exigencias académicas, presión y problemas familiares. “En varios casos, la atención no llega de manera oportuna”, afirmó. Según explicó, estos factores profundizan más los problemas de salud mental en muchos jóvenes de esta generación, que se ven expuestos a la presión social, la sobrexposición en redes sociales y la incertidumbre sobre el futuro laboral o económico, generando mayor estrés en su desarrollo profesional y social. Además, la especialista hizo un llamado al trabajo articulado de todas las áreas, pues todavía se presentan brechas asociadas con la escasez de especialistas, el tiempo de espera para obtener citas y las desigualdades entre la atención publica y privada.

Desafíos en la reforma de salud mental en el Perú.
Una de las iniciativas más persistentes en el campo de la salud mental, llegó con una reforma que impulsó el gobierno que busca mejorar la asistencia social a través del funcionamiento de Centros de Salud Mental Comunitarios. Esta estructura tiene como objetivo principal descentralizar la atención psicológica y psiquiátrica, así como acercar los servicios a varias zonas del país.
La especialista advirtió que, si bien los centros de salud mental comunitarios constituyen una mejora en las políticas públicas de salud mental, aun se presentan limitaciones para atender a toda la demanda actual. “La reforma ha permitido visibilizar más el tema de salud mental, pero todavía existen brechas importantes en cobertura y acceso, especialmente en regiones”, explicó. También agregó que la Ley de Salud Mental del Perú es un progreso significativo para incluir la salud mental, pero aún se quiere consolidar la puesta en marcha de políticas públicas.
Desde la reforma de salud mental en el Perú, una actualización en el contexto pandémico, se afirma que “las Instituciones Prestadoras de Servicios de Salud (IPRESS) implementadas como parte de la reforma, han demostrado eficiencia costo-beneficio y aceptabilidad social; pero, no toda la red se servicios de atención ha sido implementada (Centros de Rehabilitación Psicosocial, Centros de Rehabilitación Laboral, Residencias Protegidas); donde no se realiza seguimiento de la cantidad de establecimientos implementados”. El artículo informa que se facilito la extensión progresiva de la cobertura de atención en diversas áreas del territorio, particularmente fiera de Lima, y así disminuir la dependencia de hospitalizaciones especializadas.
Ante esto, el aumento de personas con depresión y ansiedad en Perú sigue siendo un reto para el sistema publico de salud mental, pese al incremento de la inversión y las nuevas reformas, aun existen brechas en la atención, la ejecución de las reformas y el servicio especializado.

https://blogs.gestion.pe/evidencia-para-la-gestion/2022/05/la-salud-mental-en-el-peru-un-gran-pendiente.html