Un fatal accidente en la cuadra 16 de la avenida Óscar R. Benavides ensombrece la seguridad vial en Lima y Callao. La pequeña viajaba como copiloto junto a su padre tras salir de sus clases cuando la unidad colisionó contra un vehículo de transporte público. La víctima no llevaba equipo de protección.

El retorno a casa tras una jornada escolar concluyó en tragedia en las calles del Callao. Un fatal siniestro de tránsito cobró la vida de una menor de seis años de edad en la cuadra 16 de la avenida Óscar R. Benavides (anteriormente conocida como avenida Colonial), a la altura de la urbanización Melitón Carbajal. El hecho ha reactivado el debate ciudadano sobre los riesgos y las fisuras en la fiscalización del transporte de niños en vehículos de dos ruedas.
De acuerdo con las primeras indagaciones policiales y testimonios recopilados en la zona, la víctima se desplazaba en la parte posterior de la motocicleta conducida por su padre, Javier Lozada Zevallos, quien acababa de recogerla de su centro educativo. La unidad menor habría perdido la estabilidad al cruzar un reductor de velocidad (rompemuelle), provocando el impacto contra un vehículo de transporte público tipo cúster, manejado por Aníbal Huamaní Gutiérrez.
A raíz de la colisión, la escolar salió despedida del vehículo y cayó violentamente contra el pavimento. Pese a la pronta llegada de los paramédicos para brindarle los primeros auxilios, los especialistas confirmaron su deceso instantáneo en el lugar. La ausencia de casco de seguridad normado en la menor fue determinante en el desenlace fatal.
Hasta el punto del accidente acudieron efectivos de la Policía Nacional del Perú y personal de Serenazgo del Callao para acordonar el área e interrumpir temporalmente el tránsito. Posteriormente, la fiscal de tránsito Yakelin Zapata Palomino asumió la conducción de las diligencias preliminares y autorizó el levantamiento del cadáver para su traslado a la Morgue Central del Callao.
Ambos conductores fueron retenidos y llevados a la Comisaría del Callao para someterse a los exámenes de ley, mientras los vehículos quedaron bajo custodia para los peritajes mecánicos correspondientes. Las autoridades analizan las imágenes de las cámaras de videovigilancia de la zona para esclarecer la velocidad de las unidades y deslindar responsabilidades penales.
El caso expone una grave vulnerabilidad cotidiana en la capital: el uso frecuente de motocicletas para el traslado diario de escolares sin las medidas mínimas de protección, en un contexto urbano donde la fiscalización vial resulta insuficiente frente al creciente parque automotor.
Vacíos en la norma y el pedido de mayor fiscalización escolar
Tras la tragedia, vecinos y padres de familia de la zona exigieron mayor presencia del cuerpo de fiscalización de transporte del Callao en las inmediaciones de los centros educativos. Testigos del sector señalaron que es habitual observar a adultos trasladando hasta dos o tres menores en una sola motocicleta, la mayoría de las veces sin elementos de protección básica ni cascos adaptados para la medida de niños.
“Muchos padres usan la moto como medio diario para dejar a sus hijos en el colegio porque les ahorra tiempo y dinero, pero se olvida que un niño en una moto sin casco está expuesto a un peligro letal. No hay fiscalizadores a la hora de salida del colegio que sancionen estas imprudencias”, recabó la cobertura ciudadana tras el siniestro en la avenida.
Especialistas en seguridad vial recuerdan que el Reglamento Nacional de Tránsito sanciona la conducción de motocicletas llevando pasajeros que no utilicen casco normado (Infracción G58). No obstante, el debate legislativo actual advierte la necesidad de regular de manera expresa la restricción de traslado para niños de corta edad cuya contextura física no les permite sujetarse adecuadamente a las unidades de dos ruedas, un factor determinante en siniestros donde los menores salen despedidos tras frenadas abruptas o baches en la vía.
Mientras se esclarecen los peritajes de la Policía Nacional y la responsabilidad penal del conductor de la cúster y del padre de la menor, las cámaras de videovigilancia de la comuna chalaca resultarán clave para determinar las velocidades de circulación en un tramo vial frecuentado por transporte pesado y escolar.
Astrid Huamani.